“El negocio ferretero suma participantes y pesos” nota publicada el 4/8. Edición impresa

La inmensa diversidad de productos moviliza diferentes industrias que trabajan para sustituir importaciones; aún hay varios faltantes

Por   | LA NACION

 

Aunque el cotillón y, últimamente, el merchandising parecen ser sus máximas aficiones, la más antigua pasión de Guillermo Moreno es la ferretería. El secretario es dueño de la distribuidora América, una de las empresas que experimenta la bonanza del sector que en los últimos años recibió el impulso de algunas políticas oficiales, pero que, mientras avanza en el proceso de sustitución de importaciones, sufre algunos faltantes que complican al comercio.

Se trata de un sector compuesto en gran parte por pequeñas y medianas empresas, de una enorme variedad de rubros. Está a la vista en las ferreterías, con estanterías repletas de artículos, que también ocupan parte del suelo o sirven de decorado al frente del mostrador. Clavos, tuercas y arandelas; escaleras, mangueras, tenders o tablas de planchar. Lijas, pinceles, cinta adhesiva, enchufes o cueritos para canillas. Los ferreteros calculan que en una tienda puede haber desde unos 8000 hasta 15.000 artículos, sin contar la variedad de marcas, que puede sumar decenas de miles.

Según datos de la Cámara Argentina de Fabricantes de Productos de Ferreterías y Prestadores de Servicios Afines (Caffypsa) -formada en 2012- el sector mueve $ 4800 millones al año, teniendo en cuenta la actividad de alrededor de 20.000 comercios minoristas, 600 distribuidores mayoristas, 1300 fábricas y 100 importadores, a nivel nacional. Se estima que en la actividad hay 40.000 trabajadores.

En el eslabón comercial, la génesis de esta actividad, cuenta Juan Carlos Mariño, presidente de la Cámara de Ferreterías y Afines de la Argentina, "está en el antiguo almacén de ramos generales, del que se fueron desprendiendo las especializaciones". Pese al reparto, las ferreterías siguen teniendo de todo un poco. "Lo que en un momento fue una tendencia de especialización muy precisa -analiza Eduardo Trenti, de Caffypsa-, se fue haciendo más elástico, para permitir negocios más rentables." Eso explica la enorme diversidad.

Las ferreterías, dice Mariño, se transformaron a través del tiempo. Pero sintieron la necesidad de afinar la atención al sentir la amenaza de las "grandes superficies", tiendas como Easy, de Cencosud, o Sodimac, de Falabella. "El ferretero no despacha, sino que asesora y atiende. Es un trabajador formado en la práctica", explica Mariño, de larga experiencia en el rubro. Esa nostalgia de comercio de barrio es una constante en este sector plagado de empresas familiares.

La producción ferretera, que abarca firmas metalúrgicas, de productos químicos, plásticos entre muchas otras, auxilia en los pormenores domésticos, pero también a nivel industrial. El rol de proveedor en este segmento le imprime cierta dependencia, por ejemplo, de la construcción. "Es uno de los motores de nuestra evolución, y por eso se siente la caída de la actividad", dice Mariño.

Al margen de los problemas coyunturales, en la que Mariño también destaca un descenso en la rentabilidad, el sector avanzó en los últimos años, impulsado por las trabas a las importaciones. Muchas pymes reflotaron y varios importadores tuvieron que reconvertir sus negocios, o buscarle una pata exportadora. "El desarrollo fue notable en general, ya que hubo que sustituir los productos importados. Esto significó actualización tecnológica, incremento de personal, ampliación de jornadas y extensión de los espacios de trabajo, para satisfacer los nuevos requerimientos del mercado. Marcas alternativas empezaron a ascender en su posicionamiento", señala Graciela Sultani, dueña de El Ferretero, que apoya el desarrollo del sector con una guía, una plataforma dee-commerce y la organización de rondas de negocios.

 

La industria trabaja para cubrir la demanda. Ya hay por ejemplo, algunos taladros y amoladoras locales. Todavía falta. Según pudo averiguar LA NACION, los faltantes abundan. "Entran pocas máquinas, pero hay. Ahora, olvidate de los repuestos", advierte un ferretero platense. "No entran destornilladores, y a veces ni se consiguen los nacionales", dice el joven que trabaja con su familia. "En muchos casos, aún no estamos a la altura", señala Trenti. Por estos días, la industria avanza en ampliaciones, adquisición de maquinaria, desarrollo de productos. "La transformación se está llevando adelante, pero falta mucho", concluye.

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